En el concurrido y
bullicioso paseo del Prado se encuentra un
oasis de silencio y tranquilidad: el Real
Jardín Botánico. Una joya que bien merece
una visita con niños en cualquier época del
año si el tiempo acompaña. Además de la zona
descubierta, existe un invernadero, el
Pabellón Villanueva y un espacio
verdaderamente singular: la Estufa de las
Palmas del siglo XIX. En la zona a cubierto,
sin duda la dedicada a las especies
tropicales es la más espectacular, con su
pequeña charca y las plantas carnívoras.
El Jardín Botánico
es más que un área natural, un museo vivo
por lo que se ha de procurar ser muy
cuidadoso con las especies que aquí nos
encontraremos. El Jardín dispone de una
extensa agenda de actividades, que incluye
visitas guiadas, cursos, exposiciones
temporales, etc.
*Según la estación del año, el Jardín indica
cuáles son las plantas más destacadas
*Hay rarezas que van a fascinar a los niños:
plantas carnívoras, orquídeas.
*Un sencillo juego en familia puede ser
encontrar la planta de la vainilla, del
mango o la Palma del Viajero, cuyas hojas
tan grandes permitían beber el agua de
lluvia que se depositaba en sus pecíolos.
*El Jardín ocupa 8 hectáreas y alberga unas
cinco mil especies de plantas vivas,
exhibidas con criterios científicos y
estéticos. Fue creado en 1781.
*En 2005 se abrió al público un nuevo
espacio dedicado a los bonsáis.
*Si llueve los senderos de tierra apisonada
drenan bien y no se embarran
*En la entrada facilitan un plano. En la
tienda es posible encontrar plantas vivas y
una pequeña selección de libros y objetos
muy bellos relacionados con el mundo
vegetal.
*A unos metros del Jardín hay zona de
columpios (en el centro del Paseo del Prado)