Un enorme parque arbolado
rodea el palacete y los jardines que se mandó
construir en el siglo XVIII para el entonces
Príncipe de Asturias, Carlos IV. El conjunto
está cerrado al tráfico con una enorme tapia de
piedra, por lo que el paseo con niños es muy
tranquilo y agradable. Pueden llevar bicicletas
o patines ya que el sendero es asfaltado.
Aunque finalmente no
entremos a ver el Palacete, merece la pena
disfrutar de los alrededores. Los árboles de
gran porte proporcionan abundante sombra y los
niños pueden tomarse la merienda sobre la
hierba.
*Hay
cafetería-restaurante -con terraza si el tiempo
lo permite-.
*Hay
servicios públicos.
*Los
jardines que rodean la Casita tienen estanques
con carpas de colores. Según la época del año,
es posible ver cisnes y patos.
*En
verano, el parque permanece abierto hasta las
24h. para poder contemplar la iluminación
exterior de la Casita