Echar un puñadito de
harina en las gigantescas ruedas de molino es lo
que más gustará a los pequeños de la casa. Este
molino de grano, porque los había también
bataneros (de ropa) ha sido restaurado con todo
detalle. Dividido en dos plantas, es el único
que ha sobrevivido en Morata de Tajuña de los
más de cuarenta que jalonaban el río. Desde que
se quedó inactivo, hacia los años 70, hasta que
el Ayuntamiento lo ha adquirido, el deterioro
incluso había afectado a la pequeña presa que le
abastecía de agua. La visita es guiada y el
molino se pone en funcionamiento según la
afluencia de público. El bebé debe ir en
mochilita durante la visita. Hay servicios
públicos en su interior.
*El
Museo cierra un fin de semana al mes, es
conveniente confirmar telefónicamente con
antelación a nuestra visita.
*En
primavera y otoño el entorno es muy bello, es
una buena ocasión para pasear y conocer la zona.