|
Ocio para compartir, no para
consumir
Maribel Orgaz
La hiperescolarización de los
niños.
Alvin Rosenfeld y Nicole Wise.
Editorial Paidós, 2002:
“Hasta la “diversión” se
ha convertido en un empeño importante que los
padres debemos organizar cuidadosamente, algo
que pensamos que debemos esforzarnos por
alcanzar. Anunciantes, comerciantes y
empresarios sacan partido del hecho de que nos
apremie tanto el tiempo y nos prometen un
paquete de diversiones del que toda la familia
va a disfrutar. Alimentan la ilusión de que, al
igual que ocurre con un negocio bien llevado,
todos podemos sacar el máximo beneficio si
planificamos bien (“nos garantizan unos
excelentes recuerdos”). Los especialistas
nos han vendido esta forma “correcta” de
conseguir que las familias atareadas cuenten hoy
con una diversión a toda prueba y han hecho su
trabajo de forma tan excelente que no cabe
sorprenderse que los padres con hijos pequeños
quieran llevarlos a Disnelaylandia, a pesar de
que es casi seguro que a los pequeños les dan
miedo esas tazas gigantes que giran a toda
velocidad, las brujas sin dientes con su sonrisa
burlona y las oscuras casas encantadas y llenas
de ruidos. Muchas familias realmente disfrutan
en Disneylandia, pero a otros les decepciona
(…).”
|
|
De la introducción, página 22:
“todos sabemos
que una vida buena es mucho más que el lugar
donde vivimos o el coche que conducimos.
Pero detenernos a considerar cuál es el
camino que debamos seguir nos cuesta –a
nosotros y a nuestros hijos- la carrera
(aunque en realidad no sepamos decir hacia
dónde corremos, dónde está la meta, ni cuál
es el premio para que llegue primero. La
sola idea de sentarnos tranquilos a
reflexionar sobre el sentido de la vida nos
llena de angustia; es más fácil mantenernos
ocupados. (…).”
Página 30:
“(…), probablemente podemos, además, ahorrar
tiempo y dinero si nos convertirnos en
consumidores más inteligentes de todas esas
cosas destinadas al mundo infantil que se
agolpan en nuestro camino y de los bien
formados asesores que dictan consejos y
normas que no podemos evitar absorber
mientras nos movemos por nuestro mundo
empapado por los dictados de los medios de
comunicación. Y nuestros hijos
podrán recuperar la infancia, un regalo que
la mayoría de ellos nos agradecería
muchísimo.”
|
 |