|
Sangre de mi sangre
Rosa Regás
Editorial, Temas de Hoy
|
Llevar a los niños al parque (Extracto:
página, 81-83)
“No recuerdo nada tan
profundamente aburrido como, día tras día,
arrastrar un cochecito con un bebé en él y otro
niño caminando despacito agarrado a mi mano o a
mi falda, atravesar una calle tras otra para
acabar sentada en un banco esperando a que
pasaran las horas sin hacer nada, para volver a
casa. Hacer nada divertido, me refiero, por
ejemplo, leer. No era posible, porque cuando un
niño no lloraba, lloraba el otro y cuando uno se
había dormido en el coche, el otro, que no
llegaba a los dos años, se había escapado y
andaba cerca del estanque y había que ir a
rescatarlo. (…) Para hacer algo, intenté incluso
aprenderme los nombres de los árboles del parque
y me compré un libro de botánica elemental (…).
Por si fuera poco, ir al parque y estar en él,
además de aburrimiento me producía sentido de la
culpabilidad. Me decía a mí misma: “¿qué más
quieres que estar aquí con tus hijos, tan monos,
tan simpáticos, con esos vestiditos tan
deliciosos (…)”. Los miraba durante un
momento y al cabo de un rato volvía el
aburrimiento. Yo creo que era el parque y el
hecho de sentarme en aquel banco. Hoy todavía no
entiendo porqué había tomado ir al parque como
una obligación incuestionable, igual que veía
hacer a todas las madres a mi alrededor. (…) un
día me levanté y decidí que al parque no
volvería así se hundiera el mundo (…)”
|
|
 |
“Este libro no es un
manual de educación ni una guía. No he
pretendido hacer una teoría de la
maternidad y paternidad, porque estoy
convencida de que el oficio de padre y
madre es muy complejo, requiere bastante
más imaginación que los demás, y le
sobran normas y consejos de quienes no
lo entienden más que como un deber, un
sacrificio o una renuncia. Sólo he
pretendido aportar mi testimonio del
sentido común y del cariño que intenté
poner al servicio de mi vida de familia,
de mi propio estilo de convivencia”
|
|
| |
|
|
 |
 | |
| |
| | |