Distancia.
Ten en cuenta la distancia que vais a
recorrer. No es lo mismo un viaje de cien
kilómetros que de varios centenares. Para
los recorridos cortos, inferiores a hora y
media (o como máximo dos horas), quizá lo
mejor sería hacer que coincidieran con la
siesta de los niños si estos son muy
pequeños (hasta los tres años
aproximadamente), así harán el viaje
dormidos.
Si esto no es
posible, prepara una caja con algunos
juguetes y algo para picar (alguna galleta,
una fruta o unas palomitas). Además es
necesario llevar pañuelos, agua y quizá
toallitas húmedas.
Ropa.
Es importante que el
niño vaya cómodamente vestido, no puede
viajar con un grueso
jersey de cuello vuelto si tú vas en
mangas de camisa. La temperatura del coche
es la misma para todos. En invierno procura
disponer de una pequeña manta de viaje o una
sabanita de franela que quizá sea útil.
Lleva también
a mano una muda y una bolsa de plástico por
si el niño vomitase. Bajar una maleta y
abrirla en el arcén para poder cambiarle si
vomita puede resultar muy incómodo.
Entretenidos.
Si
los niños son más mayorcitos y no es
previsible que duerman (en torno a los
tres-cuatro años hasta los seis-ocho) puedes
llevar música infantil que le guste,
conversar con él
llamándole la atención sobre el
paisaje que vais recorriendo, contar
cuentos, cantar alguna canción o plantear
algún sencillo juego como el “Veo
Veo”.
Si parte del
viaje se desarrollará al caer la noche una
pequeña linterna de bolsillo resultará un
juguete muy entretenido.
Viajes superiores
a las dos horas
Parar.
Un viaje superior a dos horas implica hacer
paradas. Si pretendes hacer un viaje lo más
deprisa posible y recorriendo la máxima
distancia posible sin detener el automóvil,
los niños protestarán y con razón. Un viaje
en familia no es un viaje de adultos, sé
compresivo con las necesidades de los más
pequeños.
Efectúa
paradas cada dos horas, permite que los
niños estiren las piernas, curioseen la zona
y que vayan al servicio o tomen un pequeño
tentempié.
Horarios.
Ten
en cuenta que, en la medida de lo posible,
los horarios de los niños deben respetarse.
Es imposible pedir a un niño que
habitualmente come a las 13h.
durante todo el
año, que ese día lo haga a las cuatro de la
tarde porque está de viaje. Estará
irritable, nervioso y hambriento.
Estirar las piernas.
En general, la mejor opción si hay que
detenerse a comer o cenar es detenerse en
una zona apropiada mucho mejor si es campo
abierto y está arbolada, comer lo que
hayamos preparado en casa y permitir que los
niños tengan un rato de juego y expansión.
Si esto no es
posible y has de detenerte en un
restaurante, solicita que su plato sea el
primero que preparen o que sirvan algo de
pan para que puedan tomar un poco y así
esperar tranquilamente a que llegue la
comida.
Viajes nocturnos en coche
Si has de
realizar un viaje nocturno de varias horas
la mejor ropa para los niños es ir en pijama
o prendas que no le aprieten en la cintura y
resulten estrechas. Procura que hayan ido al
servicio justo antes de subir al coche.
Si se viaja
con un bebé, viajar dormido en la noche
sentado en la silla del coche puede
resultarle muy incómodo y es probable que se
despierte varias veces y proteste porque
extraña la postura.
Lo habitual es
que en un viaje nocturno los niños vayan
dormidos, por lo que ten en cuenta que
cuando lleguéis ellos estarán descansados y
tu habrás pasado buena parte de la noche
conduciendo con el consiguiente cansancio.
Bibliografía
De viaje con niños.-
Claire Tristram
y Lucille
Tristram
Editorial
Océano, Barcelona. 2001
Simplifica tu vida con los niños.-
Eleaine St.
James.
Editorial Paidós,
Barcelona. 1998
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